Una familia muy normal

El cuaderno de la Mirta

─ Tin, ¿te pasaste toda la noche despierto? ─ preguntaba en tono de recriminación mi viejita, descubriendome ojeroso frente al monitor a las siete y media de la mañana.
─ Má, pero no sabés lo que es esto, es genial como escribe esta vieja, en serio, veni a leer

No hacía dos meses que La Mirta había iniciado su cuadernito cuando yo la descubrí. Esa vez me pasé toda la noche leyendo sus textos, todos los comentarios y muchos articulos de otros sitios (incluido un desaparecido club de fans) que opinaban sobre esta perlita literaria recien nacida.

Y no era para menos, una señora de pueblo (de Mercedes, Provincia de Buenos Aires) que escribia con belleza y naturalidad las aventuras y desventuras de su familia.

¿Que no les convence? Eso porque no conocen a Los Bertotti:

El Zacarías: «desde que lo echaron de Plastivida hace lo que puede. Por lo general tiene un carácter muy malo, pero en el fondo es un santo» dice la Mirta de su marido, que suele fajar seguido a sus hijos mas chicos.

El Nacho: «El Nacho es un sol, se lo mire por donde se lo mire. Es el único Bertotti culto. Lee libros, es romántico y hasta no hace mucho incluso era bastante puto» recuerda nuestra anfitriona sobre su hijo mayor, que fué quien en el momento de mayor crisis le regaló la compu y le enseñó "esto de los weblogs".

El Caio: «Claudio es mi hijo del medio, que está en la edad del pavo pero tiene un gran corazón. Es campeón argentino de soreting (un deporte que inventó él) y fuma porro terapéutico » introduce la Mirta sobre su hijo, que acaba de ser expulsado de la escuela.

La Sofi: «Es la chiquitina, y llegó a la familia sin que la esperáramos. Tiene 14 años, pero parece más grande. Ya tiene tetas y la miran por la calle.» Cuenta sobre la ’nena’, que suele hacer preguntas como "Má ¿vos que edad perdiste la virginidad?".

El Nonno «Don Américo es mi suegro, y tiene regresión severa: se piensa que es un adolescente incomprendido. Desde el año pasado ha empezado a fumar hachís y toca rocanrról en la batería. Con el que mejor se lleva es con su nieto el Caio, que también es drogadicto. Aunque a veces también se pelean, sobretodo cuando se roban las novias.»

¿Y se creen que la cosa termina ahi? No, mis queridos tábanos; hay una larga lista de personajes del Barrio en esta historia de 200 capitulos. Desde una vecina artereosclorósica que escupe a todo el mundo (algunos dicen que es hermana de Mirta Legrand), hasta el hijo del carnicero que aprieta con la Sofi en el zaguán, pasando por un sepulturero gay.

Un gol de media cancha

La Mirta fué sensación. Alguna vez escribí que haber leído esta historia "en vivo" es comparable a haber visto el gol de Diego a los ingleses en el estadio Azteca.

Y es que fué algo dificil de repetir. Todas las mañanas me levantaba y antes de rajar apurado para la facu leia un nuevo capitulo de la vida de los Bertotti. Y no fui sólo yo, lectores de España, México, Venezuela, Israel, Argentina y de infinitos rincones del planeta se hicieron hinchas de este sitio web.

Era maravilloso saber que ─en cierta forma─ también estabamos escribiendo la historia, porque Mirta nos trataba como sus amigos, y los miles de comentarios de "sus corazones" (como nos llamaba) amplian y mejoran todas las aventuras narradas.

Luego llegarón visitas al barrio, y fué cuando La Mirta se hizo famosa con algunos textos que recorrieron el mundo. Por ejemplo la emotiva Carta a Diego, que le escribió cuando El 10 estaba internado; o La Historia del Mate que se convirtió en una espontánea cadena con destino a las casillas de miles de nostálgicos argentinos por el mundo.

Esa carta a Maradona, como él, rompió estructuras. La leyeron en la radio algunos grandes como Víctor Hugo Morales, Lalo Mir y Fernando Barraza. Fué una de las pocas veces que internet (como medio de creación) ocupó un lugarcito en la atención de otros medios.

La verdad de la milanesa

No fué hasta febrero del 2004 que se supo. ¿De quién era la mente capaz de pergeñar una historia tan cautivante, que de un parráfo a otro podía arrancarte lágrimas y carcajadas?

Algunos, debo reconocerlo, estabamos convencidos de que la Mirta existía. Cualquier mezquina sospecha sobre la dificultad que una ama de casa pudiese escribir tan bién o que algun capítulo peque de poco verosímil era sepultada por las ganas que teniamos de que Mirta sea de carne y hueso, y que no dejara nunca de escribirnos.

Pero apareció un forrito a sabotear nuestras ilusiones, jugando malamente con nuestras esperanzas mientras afirmaba que era él quien escribia la historia de nuestra familia predilecta. Esa fué la primera vez que escuché sobre Hernán Casciari, y por supuesto que lo odié.

Bastante tiempo después, y no sin mucho esfuerzo de su parte, lo pude perdonar, justo al mismo tiempo que me hacía fana de otro de sus sitios: ORSAI

La historia sigue

Que Mirta no escriba más no le resta magia a todo lo que ya nos regaló. Porque la história sigue, si señor; la Gorda existirá cada vez que alguien se vuelva a emocionar leyéndola.

¿Un consejo? Empiecen por el capítulo 1

autorTiN HoraLunes,4 de abril de 2005
CategoriaDe acá pa’llá comentariosTábanos molestando:(2)



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  • #1 ..··. Rococó ··..· 6/04 .·.. 15:34

    En la primera incursión me quedé pegado hasta el capítulo 100... ahi tuve que rajar porque ya se habían ido todos del laburo y siendo las 9 de la noche era hora de volver a casa.

    El texto es maravilloso, completito... la puta madre, si yo soñara con ser escritor querría escribir asi.

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  • #2 ..··. felipe ··..· 21/04 .·.. 09:48

    Esto Tincho es sencillamente muy bueno.
    Seguí trayendo de estas cosas ricas para tomar con el mate.

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